Casa de cuidados

Rudas y Salvias

Rudas y Salvias es una casa de cuidados para la comunidad, especialmente para las mujeres y las infancias. Creemos en la autonomía como práctica de libertad y dignidad, y en el tejido comunitario como camino de esperanza, abundancia y buen vivir.

Por eso caminamos – y llevamos mucho tiempo caminando – hacia el rescate de los saberes ancestrales de nuestros territorios en torno a la salud, la partería y los oficios del cuidado y de la vida. Buscamos, y seguiremos buscando, las formas de reconocernos y constituirnos como cuerpos colectivos, autónomos y soberanos.

Nuestra casa es un laboratorio de alquimia donde preparamos remedios, medicinas y preparados que alimentan y sanan a quienes llegan. Es también la casa de todas y todos quienes quieren acercarse a aprender y a compartir saberes y experiencias.

Y, por último, es un resguardo y un lugar de cuidado para las mujeres, las infancias y las familias que acompañamos en sus procesos de vida-muerte-vida.

Casa de cuidados

Un lugar vivo donde la autonomía, la memoria y el tejido comunitario se viven como práctica cotidiana de libertad y buen vivir.

Lo que sucede en nuestra casa

En Rudas y Salvias suceden tres cosas muy importantes.

Montaña-hogar

Nuestra casa está sembrada a los pies de las montañas sagradas de Iguaque, territorio muisca, un lugar de origen y memoria donde las lagunas altas son las madres guardianas.

Es aquí donde aprendemos a caminar despacio, a escuchar y a cuidar; y donde este proyecto sigue creciendo, acompañado por la fuerza y la claridad de la montaña.

Nuestra casa está abierta

a quienes sientan el llamado de aprender, tejer, integrar y construir en comunidad,
como cuerpos colectivos y autónomos.